Theodor Adorno y Max Horkheimer - Lecciones de Sociologia


Descripcion

Adorno, como los otros filósofos de eso que ha dado en llamarse Escuela de Frankfurt, pertenece a una tradición de pensamiento crítico que ha hecho del principio de corporalidad y el recuerdo de las víctimas uno de los nódulos centrales de su aparato teórico-conceptual. El cliché de asumir la impenetrabilidad y/o dificultad de su escritura puede adoptar asimismo una forma mnémicamente neutral-izada que negaría a Adorno la posibilidad de decir algo a América Latina o a los empobrecidos del capitalismo periférico; puede adoptar también una forma racionalizada de mediocridad con el clásico ad hominem que acusa al frankfurtiano de pesimista, elitista o incomprensible.

Marx ironizaba en El manifiesto la reacción conservadora con una imagen viviente, es decir, la proyección de lo no viviente de la misma, así como el carácter fragmentador de la organización capitalista de la existencia sobre el cuerpo y la psique, como condición de extracción de riqueza: "Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes". En efecto, la descorporeización elevada a norma simbólica de control social expresa asépticamente la depauperación física y moral estructural a que es sometido uno de los "contratantes" de la relación laboral que sanciona el trabajo enajenado, y específicamente la relación del obrero con su producción en tanto que nodo articulador de servidumbre históricosocialmente particularizada, como determinación negativa.


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